Álvaro Vargas Llosa y Carlos Alberto Montaner renuevan su cruzada contra el “idiota latinoamericano”

Artículo publicado originalmente en PanAm Post el 29 de septiembre de 2014.

An English version of this article is available.

La política en América Latina está tan dividida como la polarización que generan los periodistas y escritores Carlos Alberto Montaner y Álvaro Vargas Llosa. Así como hay países que escogieron unirse a la aperturista Alianza del Pacífico y otros que por el contrario adoptaron las políticas del socialismo del siglo XXI, admiradores y detractores de estos dos prominentes representantes del liberalismo hispanohablante les dedican aplausos o críticas brutales. Es comprensible. La facilidad discursiva para analizar la actualidad latinoamericana difícilmente mantenga apático a quienes estén frente a ellos.

De visita por Buenos Aires, Argentina, para la presentación de su nuevo libro, “Últimas noticias del idiota iberoamericano“, los escritores del ya clásico “Manual del perfecto idiota latinoamericano” conversaron con PanAm Post, luego de disertar aproximadamente durante más de una hora acerca de las temáticas que más intriga y preocupación despiertan en el continente.

Últimas noticias del idiota iberoamericano” es el tercer y último libro de la saga del que, al igual que los anteriores, fue escrito junto con el colombiano Plínio Apuleyo Mendoza. “Veinte mil folios de ensayos y libros de pensamiento no van a hacer la revolución, la revolución la van a hacer esos pequeños panfletos que son mucho mas eficaces”, dice Vargas Llosa al comienzo de su disertación, en un intento de citar a Voltaire para explicar el formato de su nuevo libro.

Al igual que los independentistas latinoamericanos recurrieron al panfleto para encender a las masas y liberar a sus países del yugo colonial, los autores recurren al mismo género para que varios países de América Latina retomen el camino correcto luego de que sus gobernantes los llevaran por una “trayectoria equivocada”.

Entre optimismo y pesimismo

Vargas Llosa tiene “muchas esperanzas” en la Alianza del Pacífico como un verdadero ejemplo de integración regional.  Exceptuando a esta, “las distintas vías de integración han sido todas una farsa, porque bajo el pretexto de la integración hemos profundizado y regionalizado el proteccionismo”, me aclara, “especialmente el Mercosur, un ejemplo de la negación de la apertura al mundo”.

Los frutos de las políticas “de mediana sensatez y sentido común” que han adoptado países como Chile, Colombia, México y Perú, comienzan a rendir sus frutos.

Aunque esto no siempre fue así. Durante gran parte de esta década y la pasada, los altos precios de las materias primas, en especial la soja y el petróleo, y el escenario de hiperliquidez en la economía global “deformó todo de tal manera que todos los países parecían tener resultados relativamente importantes”, explica.

El escritor peruano se refiere a que contribuyeron a maquillar por un tiempo el impacto real de las políticas económicas fallidas. “En los momentos de mayor prosperidad era muy difícil demostrar que las ideas que están detrás de las ideas del chavismo conducirían al fracaso”, dijo al concluir su exposición.

Afortunadamente esto está cambiando. “En Argentina, Brasil y Venezuela empiezan a surgir voces que reclaman sistemas de Gobierno relativamente parecidos a los sistemas de Gobierno de la Alianza del Pacífico”, menciona con cierto optimismo el peruano.

Por el contrario, Montaner no es tan optimista. El periodista cubano, que se exilió de la isla en 1961, tiene 71 años y a ese factor le atribuye su marcado pesimismo. “El péndulo se ha movido”, me comenta, “donde parecía que estaba abatida la idea del populsimo y el Estado clientelista, de pronto vemos que en el año 2000 surge el socialismo del siglo XXI y varios países que se mueven en esa dirección.”

Como si se tratara de una historia cíclica, “ahora vemos síntomas de que ese modelo fracasado vuelve de nuevo a hundirse poco a poco, lo estamos viendo en Brasil, tal vez en Uruguay. Volvemos a la etapa en creer en la responsabilidad individual y de la gente, pero no hay ninguna garantía de que eso continúe”.

Posteriormente, al describir a América Latina, es terminante: “Una zona empeñada en el error”, afirma.

El populismo, el eterno enemigo

Como suelen decir aquellos gurús de los negocios, en cada crisis hay una oportunidad, y Vargas Llosa coincide. “La capacidad de persuasión del populismo disminuye ante una crisis. Está muy menguada”, remarca dejando entreabierta una ventana de esperanza. “Se va a crear un vacío y yo animo a los liberales que lo llenen”, le dijo al PanAm Post. 

Por supuesto, no es la primera vez que surgen oportunidades como ésta, pero en esas ocasiones, en momentos donde era posible que “personas e ideas mejores gobernaran y marcaran la pauta, desaprovecharon la oportunidad”. Y continúa con el diagnóstico: “No le han dado a la población una alternativa clara, y eso ha generado una enorme confusión. Los liberales se dedicaron a competir con los populistas en populismo”.

El discurso del peruano se torna vehemente cuando profundiza sobre el tema y acusa que “no hubo un liderazgo adecuado”. “Quienes profesan estas ideas de libertad política y económica, y de mediana sensatez y sentido común, no han tenido la valentía de hacerle frente al populismo. Se han dejado intimidar, se han acomplejado. Han creído que han podido tomar atajos para llegar al poder haciendo concesiones en asuntos fundamentales”, insistió.

Ya han transcurrido 18 años desde la publicación de su primera entrega, y sin embargo, el “idiota latinoamericano” no parece haber madurado. “Hay una tradición de idiotez política latinoamericana”, sentencia Vargas Llosa. Para él la gran ventaja que han adquirido los populistas es su influencia en la cultura popular, un lugar donde el liberalismo está ausente.

“¿Por qué no hay una telenovela liberal en América Latina? ¿Por qué hay una telenovela que vende el mensaje de que la riqueza es un hecho dado y no una creación contínua, y las únicas alternativas para acceder a la riqueza es casarse con el rico o disputarle la herencia? ¿Por qué no hay una canción de protesta liberal? ¿Por qué no hay boleros liberales?”. En sus palabras se puede percibir la pasión y dedicación que ha volcado en estas ideas.

¿Y cómo se consolidan las ideas liberales? Vargas Llosa tiene una idea después de haber experimentado “cosas casi milagrosas” en su Perú natal, donde “si alguien quiere ganar una elección no puede proponer políticas inflacionistas o estatistas”. La clave de esto radica en en la clase media y el interés creado y “no la convicción ideológica, la adhesión emotiva, o el descarte en función de opciones peores”. El instinto de autopreservación de la prosperidad es lo que suele guiar la consolidación de políticas sensatas, sostiene.

Los desafíos para América Latina

Previamente, durante la presentación organizada por la Fundación Libertad de Argentina, señalaba Vargas Llosa que “Los países no tocan fondo”, pero “cuando los países viven una crisis percibida terminante y se produce un tremendo shock psicológico y emocional, se abre la posibilidad de experimentar algo muy radicalmente distinto. En ese momento, si surgen liderazgos relativamente adecuados y se llevan a cabo ciertas reformas, es posible al cabo de un tiempo no demasiado extenso que una masa crítica de ciudadanos de esa nación hagan suya la defensa de la propiedad privada, la igualdad ante la ley, el Estado de derecho”.

Como consecuencia, estas crisis “convierten en inviables candidaturas que poco tiempo antes hubieran prevalecido”, concluye Vargas Llosa, sin no advertir antes que “nada es irreversible”.

Los desafíos que presentan los diferentes países latinoamericanos son bien diversos. Chile, por ejemplo, ha podido desarrollar un “modelo de sentido común y de libertades económicas”, como lo describe Montaner, sin embargo la prosperidad que ha traído consigo ese modelo ha cambiado las preguntas de debate.

El igualitarismo ha vuelto a ser el eje del debate en la sociedad chilena, y para el cubano esto es parte de un obstáculo adicional al que se enfrentan los liberales: “La libertad económica es contraintuitiva”.

El escritor peruano complementa: “Los hijos del éxito chileno, dan por hecha la prosperidad en la que habían nacido. Se dedicaron básicamente a reclamarle al Estado privilegios y una forma de redistribución”. A través de las generaciones pierden el espíritu de ahorro, trabajo e inversión, junto con la noción de la prosperidad ganada, y ya en la tercera generación “se dedican a dilapidar la herencia”. Al ser consultado cómo combatir eso, sencillamente dijo “no tengo respuesta”.

Cuba, por su parte, está transitando un proceso de reformas que para muchos, al igual que para Montaner, es mero maquillaje. Sobre la dictadura comunista dijo: “Yo no veo que vaya a caer, creo que se va a transformar ante el peso del fracaso. Pero no con esta generación que hizo la revolución, quizás con lo que vengan detrás”.

“El regimen está maquillando el sistema para mantener el control, y permitir que surja un espacio de economía privada que sea capaz de darle trabajo a 1,5 millones de personas, trabajo escasamente importante, y el Gobierno se reserva las 2.500 empresas medianas y grandes para el ejército. Eso no funciona, y ellos ya lo saben, pero no quieren correr el riesgo de perder el poder, porque no saben las consecuencias que eso tiene en el futuro”, explica Montaner.

Finalmente, les pedí una opinión acerca de la declaraciones que realizó quien muchos podrían considerar su némesis: El escritor uruguayo, autor de Las Venas abiertas de América Latina, Eduardo Galeano. En una entrevista con El País de España había reconocido no haber tenido la “formación suficiente” para escribir el libro y lo consideró “una etapa superada”.

Ambos celebraron la actitud de Galeano, aunque Vargas Llosa cree que “hubiera hecho mucho menos daño si esto lo hubiera hecho antes, porque es un discurso que prendió en muchas generaciones de latinoamericanos”. Montaner, complementando la opinión de su co-autor, lamentó que sea “un libro lleno de errores y disparates. Y lo peor es que se utilice como libro de texto en la universidad, y se obligue a los estudiantes a leerlo”.

¿Cómo continuará transitando el sinuoso camino hacia la prosperidad este continente tan azotado por políticas incorrectas? La respuesta es un misterio, pero la realidad económica y los resultados exitosos de los países más aplicados podrían empezar a señalar un camino que puede llegar a marcar tendencia en la región, y los libros de estos autores han, por lo menos, contribuido con ello.

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