La política de drogas de Argentina enfrentará una encrucijada en 2016

Artículo publicado originalmente en PanAm Post el 13 de octubre de 2015.

An English version of this article is available.

Mientras en el continente americano se comienzan a discutir e implementar políticas alternativas a la prohibición de las drogas, Argentina, como en muchos otros aspectos, se ha mantenido estancada en este tema.

“Argentina llega retrasada al debate”, diagnostica Juan Gabriel Tokatlian, director del Departamento de Ciencia Política y Estudios Internacionales de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), en Buenos Aires, y autor de varios libros sobre el narcotráfico. “La discusión más política y efectista ha estado centrada en dirimir si somos un país de tránsito, un país de tránsito con consumo o con consumo y algo de procesamiento”, señala.

“El retraso en la calidad del debate público” está definido por dos tres elementos, dice el académico. Por un lado “falta un diagnostico actualizado” respecto a la evolución del narcotráfico en Argentina. Las estadísticas sobre consumo y comercio de drogas no escapan a los problemas generales que afectan al país en materia de indicadores. “Desde el Indec, los datos no coincidentes en el levantamiento de información de las distintas policías provinciales, hasta una ausencia de estadísticas actualizadas, públicas, de algunos ministerios, como el de Seguridad,” afectan la calidad de la información sobre la cual debatir.

A diferencia de otros países como México o Colombia, Argentina “no ha estado en el corazón de los problemas vinculados a la violencia ligada al narcotráfico”, dice Tokatlian. “El país no ha vivido marcadamente influido por esa cuestión. En general, se la ha visto como algo distante (…) lejos de Argentina”.

Para Tokatlian el tercer elemento obedece a la postura del país en los foros interamericanos y globales sobre el asunto de las drogas. En especial, en vistas a la Sesión Especial de la Asamblea de Naciones Unidas sobre Drogas en abril de 2016, que revisará la política global sobre el abordaje a ciertas sustancias psicoactivas. “Argentina no ha buscado una coalición de países en la región que compartiera un diagnostico y que llevara a una posición compartida”, afirma.

El sociólogo con un PhD. en Relaciones Internacionales de la Universidad John Hopkins fue uno los autores del documento “Drogas: Una Iniciativa para el Debate“, presentado en septiembre pasado, junto con una centena de académicos, donde hacen un llamado a una política sensata sobre el tema.

“En otros países, donde el problema es más severo y está relacionado con una historia de conflictividad, y está a un nivel más alto del radar de la comunidad internacional, los debates han sido más intensos y más fecundos”, dice, en entrevista con PanAm Post.

Narcotráfico de campaña

Las propuestas de campaña de los principales candidatos a la presidencia de Argentina indican que continuarán con la actual estrategia frente a las drogas. De hecho, los tres principales aspirantes han escogido la lucha contra el narcotráfico como una de las prioridades en un eventual Gobierno.

“Han aparecido niveles de violencia relativamente inusitados para los parámetros generales de Argentina”, explica Tokatlian. Aunque lejos de las tasas de homicidios de países como Colombia, México, u Honduras, “la violencia vinculada estrechamente al fenómeno del narcotráfico no se había expresado”.

La ciudad de Rosario, a unos 250 kilómetros de Buenos Aires, es uno de los puntos más calientes en la penetración del narcotráfico, allí la tasa de homicidios en 2014 resultó entre tres y cuatro veces más grande que la media nacional. Rosario no es el único foco de violencia. Los grandes conglomerados urbanos, como Buenos Aires o Córdoba son testigos de “manifestaciones cada vez más elocuentes de violencia,” sostiene Tokatlian. “Aunque no son dramáticas en como en otros casos, si uno lo desagrega en el plano urbano y específico de estas grandes urbes va a encontrar tasas por arriba del promedio general del país”.

“La inseguridad ha cambiado en Argentina”, afirma, siempre con algún informe o estadística en mente que respalda los datos. Según la Encuesta de Victimización del Laboratorio de Investigaciones sobre Crimen, Instituciones y Políticas de la UTDT, en 2004, 26% de los encuestados afirmaron haber sido víctima de un delito; nueve años después, la cifra es de 35%, señala Tokatlian.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s