tecnología

Uber se prepara para una difícil batalla en Buenos Aires

Artículo publicado originalmente en PanAm Post el 12 de enero de 2016.

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El desembarco de Uber en Buenos Aires es inminente. La compañía detrás de la aplicación que une pasajeros con conductores ha iniciado la búsqueda de cubrir varios puestos gerenciales en Argentina. Finalmente los habitantes de Buenos Aires podrán unirse a los de Bogotá, Rio de Janeiro, Santiago, y otras 15 ciudades en América Latina y más de 300 en todo el mundo.

Pero no será fácil. En todo el mundo Uber ha sido resistido por Gobiernos, sindicatos y taxistas al poner en riesgo el modelo monopólico del que han usufructuado durante décadas. Un servicio con mejores autos, tarifas más bajas, mayor seguridad y una atención personalizada es percibido como una amenaza por todos los privilegiados que se han beneficiado.

La llegada de Uber a Argentina presenta problemas adicionales. El modelo de negocios de la compañía con sede en San Francisco es una ataque directo al corazón de un sector que ha sido gobernado por el modelo fascista. Y en Argentina, donde el fascismo fue adoptado en 1946 y es aún celebrado, es mucho decir.

Los taxis son el mejor ejemplo de ese modelo fascista. Los dueños de los vehículos lo son en los papeles, pero no tienen ningún poder de decisión sobre ellos. El color del que están pintados, el horario de trabajo, las tarifas y el equipamiento son, todas, decisiones que toma el Gobierno. Y es el Gobierno el que decide quien puede trabajar otorgando licencias por las que cobra jugosas cantidades de dinero (una licencia de taxi puede costar US$25.000, más que el vehículo).

Los taxistas y el Gobierno odian la competencia y son especialistas en reprimir la posibilidad de elegir. Ya ocurrió en agosto del año pasado cuando una persona dedicada a revolver la basura y reciclar cartones para sobrevivir decidió comprarse una bicicleta y ofrecer el servicio de bicitaxi, por el cual cobraba una tarifa fija por 10 cuadras y luego un adicional por cuadra. Pese a que el público se benefició del servicio, las autoridades sacaron de circulación el bicitaxi por ser “ilegal”. Finalmente le permitieron continuar ofreciendo el servicio, pero sin poder cobrar una tarifa fija sino “a voluntad”.

EasyTaxi y SaferTaxi, dos compañías que permiten pedir taxis a través de una aplicación, también sintieron el rigor del Gobierno en carne propia. Esos servicios fueron prohibidos la semana pasada en Buenos Aires porque la ley solo contempla solicitar taxis por teléfono o pararlos en la vía pública. Una petición en Change.org para que no lo prohíban ya tiene más de 7.000 firmantes, y sigue creciendo.

El temor de los taxistas es comprensible. La irrupción de Uber a los taxis es lo mismo que fue la irrupción de los autos a las carretas, o de la electricidad y la lámpara eléctrica a los vendedores de velas. Los sindicatos que ven sus privilegios amenazados ya están en acción. Según un usuario de un foro en internet que reúne taxistas, la empresa que verifica y regula el funcionamiento de los taxis en Buenos Aires, Sacta, utilizaba EasyTaxi para solicitar viajes y multar a los choferes con 15 días de suspensión y 4.000 fichas, unos US$500.

Beneficios para todos, privilegios para pocos

Uber llega para romper un modelo que se asemeja más al de los gremios del medioevo que al de una economía de mercado. Las ventajas no solo se limitan a viajes más cómodos y baratos, sino que además permiten tomar taxis en zonas donde habitualmente no pasan, o los tiempos de espera para que llegue uno son interminables. Además, el pago con tarjeta de crédito reduce los riesgos que implica manejar efectivo, tanto para el conductor como el pasajero.

La revolución de Uber es tecnológica, pero también económica. Permite a los usuarios que se inscriben como conductores convertir sus bienes de consumo en bienes de capital. Los empodera, para utilizar una palabra que está bastante de moda. Uber, y servicios similares como Airbnb, permiten la creación de más capital productivo, y de más capitalistas, como señala el economista Don Boudreaux.

“Las intervenciones del Gobierno contra Uber”, continúa Boudreaux, “son, entonces, intervenciones que no solo apuntan a proteger el capital existente (y a los capitalistas establecidos), también son obstáculos a las fuerzas de mercado que mejoran el acceso de los consumidores a bienes y servicios”.

Así como el Gobierno anuló las posibilidades de un cartonero de convertirse en capitalista con su bicicleta, el Gobierno y los sindicatos eliminan las oportunidades de poder convertirse en sus propios jefes a miles de personas. La batalla no es por la seguridad, ni por los “puestos de trabajo”, como suelen decir los taxistas, sino por los privilegios que se derivan de un sistema enfrentado con la modernidad. Tampoco es contra Uber, sino contra los millones de consumidores que se beneficiarán de un servicio como este.

A Buenos Aires le esperan meses de enfrentamiento. Al igual que en otras ciudades, probablemente se registren hechos de violencia entre taxistas que amedrentan a conductores de Uber. Por un lado estarán aquellos que se empeñarán en defender un modelo fascista, por el otro aquellos a favor de la libertad de elegir. No será un camino fácil de transitar, pero Uber en todas las ciudades que opera contó con una ventaja adicional: los consumidores están de su lado y son los primeros en defender la libertad de elegir.

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Conozca al restaurante que quiere eliminar la cocina de su casa

Artículo publicado originalmente en PanAm Post el 4 de enero de 2016.

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Desde el ascenso del smartphone y la popularización de internet, la tecnología ha estado cada vez más presente en nuestra vida diaria. Ya sea poniendo en jaque a estructuras de la economía tradicional o facilitando actividades cotidianas. Lentamente el mundo transita los primeros pasos para entrar de lleno al siglo XXI. Vivimos en la antesala de un evento de destrucción creativa masiva, diría el economista Joseph Schumpeter.

En la vorágine de emprendimientos que aspiran ser parte de ese salto tecnológico, aunque lejos de su epicentro en Silicon Valley, en Argentina, una startup aspira cambiar la forma en la que hoy preparamos nuestros alimentos. “Competimos con cocinarte para vos mismo”, dice Nicolás Parziale, programador y cofundador de HoyPido, que es lo que ellos definen como “un restaurante en la nube” (nota: el autor de este artículo es asiduo cliente).

“La idea del restaurant en la nube es que tu tienes un chef y una cocina disponible en tu teléfono. Aprietas un botón y aparece la comida”, explica en diálogo con PanAm Post. “Nuestra misión es ser la manera más conveniente de producir, distribuir y vender comida”.

Su funcionamiento es sencillo: “todos los días hay tres opciones distintas, creadas por nuestro chef, el encargado de diseñar nuestras recetas. Tu sólo entras al sitio, que te muestra el menú, eliges lo que quieres y te olvidas”.

El emprendimiento surgió ante un problema habitual en las oficinas a la hora del almuerzo. “Todos los días teníamos que pensar de dónde ibamos a pedir comida, ponernos de acuerdo entre todos, y hay una persona que pierde una hora tomando ese pedido”, plantea Parziale. “Se pierde un montón de tiempo. No es enriquecedor para la cultura del equipo, se generan discusiones innecesarias”, agrega.

Creada a mediados de 2014 por Parziale, junto con dos socios —una egresada de Bellas Artes y el otro un licenciado en Administración de Empresas, con experiencia en gastronomía—, HoyPido acepta desde sus inicios la moneda digital bitcoin, cuya relación es muy cercana.

Parziale explica que al comienzo la proporción de pedidos con la moneda digital era “mucho más alta” porque sólo cubrían cinco cuadras en el barrio de Retiro, donde está ubicado el Espacio Bitcoin, sede de muchas de las empresas locales vinculadas a esa moneda. “Hace tres meses estábamos sólo disponibles en dos barrios, ahora estamos disponibles en 13 barrios” de la ciudad de Buenos Aires y alrededores, afirma.

Más allá del impulso que recibió en un primer momento por la estratégica ubicación, Parziale reconoce que el crecimiento de las operaciones con bitcoin “es muy gradual”. Los pedidos se concentran en los barrios de “San Telmo, Belgrano, y Palermo, pero el fuerte es en la zona de Retiro”, enumera

Coordinando las fuerzas gastronómicas

¿Una app detrás de un restaurant o al revés? Difícil decirlo. Pero lo cierto es que la tecnología está detrás de cada uno de los eslabones del negocio: “cocinero, repartidor, y cliente”. “Cada uno tiene un modelo de rentabilidad distinto, pero todos consumen nuestro software”, dice Parziale. “El restaurant está intervenido tecnológicamente, con apps para la cocina, para el operador del nodo, y para los repartidores”.

“Los repartidores saben que por nuestra tecnología pueden repartir más que en otro lugar; su modelo de rentabilidad es mejor en nuestro sistema que fuera de él”, sostiene el fundador de la aplicación. “Tenemos una tecnología de punta que determina cuál es la mejor ruta posible, estima cuánto tiempo va a tardar en entregarla y por eso podemos programarlo.”, agrega.

“Ya tenemos más de 250 comidas testeadas”, afirma Parziale. Los clientes pueden revisar su historial de pedidos y además la plataforma brinda estadísticas para saber qué alimentos consume uno con más frecuencia. “Puedes tener más información de tu dieta. La mayoría de la gente no registra lo que come todos los días. Puedes tener un registro de tu dieta mucho más transparente para vos, y para nosotros que queremos ayudarte que tu dieta sea variada”, continúa.

¿El final de las cocinas hogareñas?

Desde HoyPido no sienten que la competencia sean los servicios de entrega a domicilio de los restaurantes tradicionales, donde las pizzas, empanadas o el sushi son las estrellas ocasionales de la cena. Por el contrario, Parziale explica que buscan optimizar lo que para algunos se trata de una tarea engorrosa, aunque indispensable para mantenerse con vida: cocinar.

“Ofrecemos platos que la gente ni sabe que existen. Ni pienso en qué cocinar, estoy trabajando, tengo 200 e-mails sin responder, no quiero perder media hora en el elegir que comer en undelivery tradicional, no saber si va a llegar en cinco minutos o en dos horas”, plantea.

Según el empresario “la otra opción es cocinar: tener dos horas para ir al supermercado, saber qué comprar, saber cocinar, poder cocinar variado, saber los ingredientes que se necesitan, etc.”

El objetivo en el largo plazo es que comprar comida a través de HoyPido sea más barato que cocinar en casa. “Por el tiempo que recuperas en tu vida sin tener que ir al supermercado, no tener que cocinarte, no tener que pensar en que cocinarte, podes ser mucho más productivo en un montón de cosas”, afirma Praziale.

Hoy la cocina es una parte elemental de las viviendas, aunque Parziale vaticina que en “un futuro ideal ese espacio no va a estar ahí”. ¿Se convertirán las cocinas en ambientes de lujo reservados para los amantes del arte culinario? A medida que nos adentremos en el siglo XXI tendremos la respuesta.

 

Bitcoin llega a 100 millones de transacciones y sigue creciendo

Artículo publicado originalmente en PanAm Post el 22 de diciembre de 2015.

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La moneda digital bitcoin se dirige a superar esta semana la marca de las 100 millones de transacciones desde que fue lanzada en 2009, de acuerdo con los registros de blockchain.info.

“Sin lugar a dudas, Bitcoin fue la moneda digital más fuerte y con mayor crecimiento en 2015”, señala Sebastián Serrano, CEO y cofundador del procesador de pagos en bitcoin BitPagos, que cuenta con más de 2.000 empresas y comercios argentinos, así como también en varios países de América Latina y Europa adheridos a su plataforma.

El crecimiento de la moneda descentralizada e independiente de cualquier Gobierno fue notable. Mientras que las primeras 50 millones de transacciones ocurrieron en el transcurso de seis años, las segundas 50 millones tuvieron lugar en apenas 365 días. El 26 de noviembre el volumen de transacciones tocó su máximo cuando cambiaron de manos más 2,86 millones Btc., más de US$1.000 millones según la cotización de ese día.

Para Nubis Bruno, emprendedor y director de producto del mercado de compra y venta de bitcoin en tiempo real Bitex.la, la moneda digital más utilizada sigue “la curva de adopción de otras tecnologías disruptivas en cuanto a difusión”, sin embargo, advierte que existe “un desfasaje en los casos particulares entre el momento en que descubren el bitcoin y finalmente pueden o se animan a usarlo”.

Bruno, además, destaca que “los emprendimientos que ofrecen servicios sobre la red bitcoin ya tuvieron tiempo de madurar sus ofertas y los entes reguladores, de a poco, van dando certezas sobre el tratamiento del bitcoin”.

En un claro gesto de respaldo a la criptomoneda, la bolsa de Nueva York (NYSE) lanzó en mayo de este año un índice de referencia del precio del bitcoin, una señal que fortalece la reputación de la moneda digital. “Utilizaremos nuestro nombre, reputación y estatura como proveedor global de índices para ofrecer valores del bitcoin que el resto del mercado pueda mirar”, dijo en ese entonces el presidente del NYSE, Tom Farley.

Este es un factor clave para el éxito de la moneda, explica Serrano, “al ser una moneda que no depende de ninguna entidad bancaria o estatal, la mayor aceptación y confianza de sus usuarios es la que vuelve más sólida a la red”.

Lluvia de dinero

Pero no solo el volumen de transacciones refleja el auge de la criptodivisa. Durante el 2015, las compañías del ecosistema bitcoin recibieron una inyección de capitales por más de $1.000 millones, casi triplicando los $350 millones del año anterior. Empresas como el banco español BBVA, Goldman Sachs, la fabricante de semicoundctores Qualcomm, American Express y Master Card fueron algunos de los protagonistas de más alto perfil en rondas de inversión de este año.

En enero, la proveedora servicios para almacenar e intercambiar bitcoins Coinbase anunció que en en diciembre de 2014 logró recaudar unos U$75 millones en una ronda de inversión.

Sin embargo, el récord quedó rápidamente desactualizado cuando el startup 21 Inc.obtuvo $116 millones de capitales de riesgo. La empresa en septiembre presentó la Computadora Bitcoin 21, la primera preparada para soportar el protocolo bitcoin.

Furor por la cadena

La gran protagonista del año, no obstante, fue la tecnología detrás del bitcoin. La blockchain (o cadena de bloques) funciona como un libro contable abierto y descentralizado en el que se registran todas las operaciones con bitcoin, donde son verificadas por una red de computadoras que verifica la legitimidad de la transacción. Esta red de computadoras está compuesta por los llamados “mineros”, quienes reciben bitcoins como recompensa por poner a disposición de la red el poder de computo esencial para su funcionamiento.

La blockchain fue objeto este año de un encendido debate hacia adentro de la comunidad bitcoiner sobre el límite de transacciones por segundo que puede procesar la red. Para Bruno, el debate fue el hecho más relevante relacionado con el bitcoin este año. “Se pudo abordar un tema económico, político, técnico-informático de una forma que nunca antes se había hecho”, sostiene.

Los ojos de los insiders no fueron los únicos que se posaron sobre esta tecnología. Grandes jugadores del sector bancario mostraron interés en adoptar la cadena de bloques como herramienta para procesar las transacciones habituales que llevan a cabo. Algunos de los bancos más grandes del planeta, entre los que se encuentran JP Morgan, Credit Suisse y el Royal Bank of Scotland, decidieron sumergirse de lleno en el asunto. El pasado mes de septiembre, las entidades financieras anunciaron una alianza para discutir sobre la creación de una “blockchain privada”, ajena al ecosistema bitcoin.

“En muchas áreas parece que la cadena de bloques funcionará y es fácil observar cómo podría revolucionar el mundo de las finanzas”, dijo Rhomaios Ram, jefe de desarrollo de producto en la división de transacciones bancarias globales del Deutsche Bank dijo al Financial Times. “La velocidad de ejecución es mucho más rápida para la liquidación de valores. Puedes ver como eso reducirá el capital que los bancos deben poseer para respaldar las transacciones”, señaló el experto.

Además, la aceleradora de proyectos del banco británico Barclays seleccionó tres empresas emergentes, vinculadas con esta tecnología, que recibieron $20.000 en financiamiento, soporte para conformar una red de contactos y entrenamiento.

“La existencia de conceptos contradictorios como los “blockchains privadas” o “blockchain sin bitcoin” son en parte resultado de la búsqueda de un lugar común por parte de las entidades financieras”, opina Bruno, quien sugiere que las empresas vinculadas al bitcoin deberían “tender puentes y presentarlo como un factor de transformación beneficiosa para toda la industria”.

Aunque este debate recién comienza, el potencial de la blockchain promete revolucionar mucho más que el mundo de las finanzas. Honduras, por ejemplo, optó por comenzar a adaptar su registro de propiedad para que funcione en la cadena de bloques, pero también la materialización de contratos inteligentes y la inscripción de nacimientos y matrimonios dan cuenta del potencial que tiene la tecnología.

La segunda guerra fría está cerca y no será nada parecida a la primera

Artículo publicado originalmente en PanAm Post el 8 de julio de 2015.

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Los avances tecnológicos han puesto al planeta frente a una nueva “guerra fría”. Desde el futuro, estudiarán aquel conflicto entre Estados Unidos y la Unión Soviética, como una nota al pie en comparación con lo que se aproxima. Pero los protagonistas ya no serán Estados con una obsesión de ganar carreras espaciales, armamentistas o científicas. Ya no hay tiempo para eso: la tecnología ha dejado en evidencia a los Estados, convirtiéndolos cada vez más en apéndices obsoletos cuyas funciones vitales están en decadencia. Los indicios son claro.

En Estados Unidos no deja de caer la cantidad de cartas que se envían cada año, a través de Servicio de Correo Postal. Entre 2006 y 2012, el volumen de correos de los que “llevan estampilla (pagos de facturas, correspondencia personal, tarjetas), y otras cartas, se hundió 47%. Ya comienza a quedar obsoleto uno de los estandartes del Gobierno de un país que incluye la creación de un correo entre las facultades del Estado , dentro de la Constitución.

La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos autorizó a Amazon para que probara parcialmente los drones con los que planea entregar paquetes, a través de su programa Prime Air. Incluso dos australianos ya han diseñado redes para que los drones entreguen la carga.

En otros ámbitos, la rebelión también está en marcha. Es el caso de Uber, la aplicación móvil que permite conectar pasajeros con los conductores no profesionales registrados en su red. En Buenos Aires, a comienzos de año, los sindicatos de propietarios y choferes de taxis protestaron cuando se descubrió que la compañía estaba buscando personal en la capital de Argentina, a través de la red social LinkedIn.

Las protestas se repiten en México —donde el servicio funciona desde el 2014—. En Colombia, taxistas reaccionaron agresivamente, luego de que en marzo la compañía con sede en San Francisco ofreciera una promoción especial en un festival comercial, y los espectadores eligieran Uber. “Una app no sustituye al taxi, pero finalmente es un monopolio de taxis, y no les gusta que se los rompan. Pero es competencia saludable”, aseguró el director general de Uber en México, Rodrigo Arévalo.

Hay sitios web, como Airbnb, que permiten poner en alquiler temporario una casa, un cuarto o una cama en alguna ciudad del mundo —hay verdaderas joyas— sin intermediarios, y con un sistema de reputación que garantiza menores tasas de disconformidad.

Los Gobiernos ya saben que deben defender los intereses hoteleros, y lanzaron una serie de medidas que regulan el alquiler temporario. “No tenemos propiedades suficientes para los parisinos”, se quejó Ian Brossat, alcalde adjunto de París, una de las ciudades europeas que implementó recientemente regulaciones para limitar el alquiler temporario.

Fue justamente en Paris donde arrestaron el 30 de junio al director general de Uber para Francia, Thibaud Simphal, y al director de la compañía para Europa Occidental, Pierre-Dimitri Gore-Coty, por facilitar el servicio de taxis con conductores no profesionales. Para quienes les resulta difícil empatizar con las decenas de miles de personas encarceladas por delitos no violentos, relacionados con las drogas, quizás lo logren con el arresto, por una noche, de dos ejecutivos que son líderes en una compañía que busca brindar alternativas al monopolio legal del servicio de taxis.

La moneda digital bitcoin es una revolución en sí misma. Una moneda no gubernamental, descentralizada, convierte en obsoletos a los banco centrales que han sido cómplices desaqueos institucionalizados. Los bancos tradicionales también cambiarán radicalmente. Pero el aspecto más remarcable es la tecnología blockchain, la red que procesa las transacciones en la moneda digital. “Debería ser considerado un invento a la altura de la maquina de vapor o del motor a combustión”, señala un artículo de una publicación del banco francés BNP Paribas.

Ecuador ha sido uno de los pioneros en prohibir bitcoin, y lanzar su propia moneda digital que garantizaría al Estado, en el mediano plazo, un monopolio sobre los medios de pago, y ninguna privacidad para los individuos. Todos los gastos bajos estricta vigilancia estatal, que es lo opuesto al bitcoin.

El economista y precandidato a vicepresidente de uno de los principales frentes opositores sugirió, por Twitter, la posibilidad de implementar “un dinero más práctico por celular”. Aunque describe un método que, asegura, garantiza el anonimato, también dice que “combate la evasión“. La reacción de los defensores de bitcoin fue inmediata. Del bitcoin, dijo que es la “moneda más inestable del planeta”.

Finalmente, las impresiones 3D también enfrentan un desafío. Descentralizadora en su escencia, promete volver a transformar los procedimientos de fabricación vigentes hasta el momento. Los Gobiernos ya están preocupados por la impresión de armas y han comenzado a impulsar regulaciones para intentar limitarlas. Una situación que podría escalar rápidamente.

La tecnología del lado oscuro

Los Gobierno no son ajenos a los avances tecnológicos. Por supuesto, la poca capacidad de reacción, y una dinámica aletargada por los bajos de índices productividad que caracterizan a los trabajadores estatales, los ha privado de tomar la iniciativa en la guerra fría del siglo XXI. Sin embargo, en algunos casos, los avances tecnológicos han impactado negativamente sobre la población.

Los sistemas de información biométrica son uno de ellos. El fundador de Wikileaks, Julian Assange, dijo que Argentina “tiene el régimen de vigilancia más agresivo de la región”. El Informe sobre Políticas de Biometría en la Argentina, publicado este martes por la Asociación de Derechos Civiles, advierte sobre los diversos mecanismos de registros que amenazan la privacidad de los ciudadanos.

Las innovaciones tecnológicas facilitan la vigilancia fronteriza, la construcción de muros más eficientes y con vigilancia aérea, que frustran los sueños desesperados por un futuro mejor. El progreso tecnológico le permite, por ejemplo, al Gobierno venezolano implementar un sistema de votación de baja confiabilidad, similar al que estrenó la capital Argentina el pasado domingo, en las elecciones municipales. Un arma de doble filo.

Punto de no retorno

El embate de la economía 2.0 está en marcha. Los Gobiernos, y el corporativismo que impulsan, están amenazados por una expansión de las oportunidades de elegir, con la opción de evadir monopolios impuesto, con base en privilegios para grupos especiales. Las nuevas tecnologías le han dado una importante ventaja al bando descentralizador. Los privilegios se hacen insostenibles ante la presión de mayor competencia. Desde Khan Academy y Courserahasta Couchsurfing, ofrecen ángulos novedosos de modelos de negocios, que quedaron detenidos en el tiempo por la presión estatal.

Los tambores de guerra retumban. Aquella predicción borgeana parece que está cada vez más cerca de ser una realidad: “¿Qué sucedió con los Gobiernos? —pregunta Jorge Luis Borges— Según la tradición, fueron cayendo gradualmente en desuso”.

Individuo vs. Estado: La lucha de Edward Snowden

Artículo publicado originalmente en PanAm Post el 23 de febrero de 2015.

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Citizenfour cuenta la historia de un hombre muy peculiar, de esos que no abundan. Cuando Edward Snowden decidió revelarle al mundo las pruebas que confirmaban la existencia de un sistema de recolección de datos masivo llevado adelante por la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de Estados Unidos, también decidió sacrificar la vida que llevaba hasta el momento.

Aunque Snowden minimiza su propia importancia para no opacar las filtraciones, su persona es fundamental para comprender el alcance de sus actos.

Cuando la documentalista Laura Poitras recibió la primer comunicación de Snowden, el entonces analista de la NSA de 29 años, contratado por la empresa Booz Allen —la relación entre el Gobierno y las empresas privadas será uno de los hilos conductores de la historia— estaba preparado para contribuir en la lucha “entre el poder estatal y la capacidad real de las personas de oponerse a ese peor”.

Poitras, al igual que el periodista Glenn Greenwald, fueron contactados por Snowden para ser los responsables de dar a conocer la información filtrada. “Te preguntaste por qué te elegí”, le escribió Snowden a Poitras en uno de sus primeros intercambios, “yo no lo hice. Tú lo hiciste”.

Poitras, quien el pasado domingo 22 de febrero recibió el premio Oscar al mejor documental por esta película, junto con Greenwald son conocidos por liderar las críticas contra el régimen de la seguridad nacional. Ambos se han caracterizado por rechazar el uso y abuso que el Gobierno de Estados Unidos ha hecho del concepto “terrorismo”, el cual prácticamente se ha convertido en la única justificación necesaria para impulsar una limitación de los derechos individuales.

Si bien Citizenfour se enfoca en algunas de las consecuencias de las revelaciones de Snowden, como los programas PRISM y TEMPORA, las actividades de espionaje de GCHQ, la contraparte británica de la NSA, la interceptación de comunicaciones de la canciller alemana Angela Merkel o de empresas brasileña, los gestos y acciones de Snowden son la pieza fundamental por la cual se destaca este film.

De analista de la NSA a informante perseguido

El documental nos permite acercarnos al hombre detrás de la filtración más importante de al menos las últimas décadas y entender el alcance de las tareas de vigilancia masiva que llevan adelante los países involucrados.

La exigencia de utilizar una computadora que nunca haya estado conectada a internet, la “manta mágica de poder” (una manta que utilizó para taparse mientras escribía una contraseña) para evitar la “recolección [de datos] visual”, el teléfono VoIP desconectado, o la preocupación ante un alarma de incendio que se dispara mientras Snowden está siendo entrevistado por los periodistas, ofrecen una muestra acerca del poder de penetración del Gobierno de Estados Unidos en la más absoluta privacidad de las personas.

El exanalista de la NSA pudo tomar todas esas medidas porque conocía lo que sucedía, al contrario de miles de millones de personas en todo el mundo que estaban siendo espiadas por la agencia de espionaje.

“¿Cómo podemos decir que el Gobierno… se basa en el consentimiento de los gobernados, si este consentimiento no es informado?” preguntó Snowden en la Conferencia Internacional de Estudiantes por la Libertad el pasado viernes 13 de febrero. Este punto es fundamental para Snowden: los Gobiernos son quienes deben obedecer y no quienes ordenan.

La reacción de gran parte de los políticos estadounidenses demuestra que el mundo en el que aspira vivir Snowden está lejos realizarse. En vez de criticar los programas de espionaje ilegales, quien los reveló se convirtió en un perseguido. Snowden debió huir de Hong Kong, asistido por un grupo de abogados de derechos humanos, y terminó recluido en Rusia con su pasaporte anulado por el Gobierno de EE.UU.

El filme representa a Snowden en su máxima expresión. No solo porque nos permite ver el proceso a través del cual el exanalista difundió información crucial para iniciar un debate en torno al sistema de vigilancia masiva hasta ese momento parcialmente desconocido, sino que además plantea la causa de Snowden en la eterna lucha del Estado contra el individuo.

Solo una persona fue necesaria para poner en jaque al Gobierno más poderoso del mundo.

Editado por Daniel Duarte.